En un movimiento inesperado, que tomó a todos por sorpresa y que se resolvió muy rápido, el capitán de Cruz Azul, Ignacio Rivero, abandonará la institución para pasar a formar parte de Xolos, equipo en que estuvo anteriormente. De esta manera se libera otra plaza de extranjero para el registro de Miguel Borja.
Ayer por la noche, todas las fuentes que cubren a Cruz Azul publicaron en sus redes sociales que Nacho tenía conversaciones avanzadas con Xolos y su salida dependía de cuánto dinero ofrecían por él en la frontera, pues en la Noria pretendían renovarlo, pero no lograron llegar a un acuerdo.
Pues si ayer hablábamos de un regalo de reyes adelantado por el arribo de Agustín Palavecino, hoy podemos hablar de que la afición de Cruz Azul tendrá un 6 de enero muy agridulce ante la partida del capitán Rivero, un elemento que era el último bastión de la novena (como titular) y que se encargó de darle alma a este equipo en los últimos meses.
¿Ignacio Rivero ya no era necesario en Cruz Azul?
En un caso similar al de Lorenzo Faravelli, Rivero gozaba de cariño por parte de la afición y aparecía en momentos clave de algunos partidos, pero la calidad no le alcanzaba para ser titular indiscutible, por lo que tampoco podía desempeñar el papel de capitán desde la banca. Su plurifuncionalidad le permitía aparecer en el medio campo y como lateral, pero actualmente los celestes ya tienen cubiertas esas zonas con especialistas.
Eso sí, como revulsivo Rivero lucía al mismo estilo de que Christian Giménez en su momento, pero desafortunadamente no tenía aspectos diferenciadores más allá del esfuerzo. Por lo anterior, es una despedida triste, pero no una de la que pueda haber muchas quejas.
